Argollas de oro: unas argollas, muchas historias

Argollas de oro: unas argollas, muchas historias

Argollas de oro: unas argollas, muchas historias

Las usaba tu mamá. Probablemente también tu abuela. Y si miras fotos de hace cincuenta años, ahí están: unas argollas de oro, tan actuales como hoy.

Pocas joyas han resistido así el paso del tiempo. Las argollas no siguen la moda: están por encima de ella. Y eso las convierte en la compra más inteligente de cualquier joyero.

Por qué las argollas nunca pasan de moda

Porque su forma es la más simple que existe: un círculo. Enmarcan el rostro, acompañan cualquier peinado y se adaptan a ti. Con jeans son relajadas; con un vestido negro, sofisticadas.

Cómo elegir el tamaño

Pequeñas

Pegadas al lóbulo, discretas y comodísimas. Son las de todos los días, las que no te quitas. También las mejores para una segunda perforación.

Medianas

El equilibrio perfecto. Se notan sin exagerar y funcionan igual en la oficina que en una cena.

Grandes

Tienen actitud. Son para cuando quieres que tus aretes sean lo primero que se vea.

Delgadas o gruesas

Las argollas delgadas son finas y ligeras, casi un hilo de oro. Elegantes y fáciles de llevar todo el día. Las gruesas tienen más cuerpo y presencia, y un aire más moderno.

El secreto: dijes para argolla

Aquí viene lo mejor. A unas argollas delgadas puedes añadirles pequeños dijes que se deslizan por el aro y se cambian cuando quieras. Así, un solo par de argollas se convierte en muchos aretes distintos.

  • Corazón: para los días románticos.
  • Estrella: para cuando necesitas un poco de luz.
  • Colibrí: símbolo de alegría y buenas noticias.
  • Perla: el toque clásico para una ocasión especial.
  • Con diamante: cuando quieres un destello extra.

Un día las llevas lisas, al siguiente con un dije, el fin de semana con otro. Y cada dije puede ser un regalo distinto: uno por cada cumpleaños, por cada logro, por cada hijo.

Argollas con diamantes y piedras de color

Para las ocasiones especiales, las argollas con diamantes o con piedras como el zafiro y la esmeralda suman brillo y color sin perder la forma clásica. Son la versión de gala de un arete de siempre.

A quién le quedan bien

A todas. Pero si quieres afinar: las argollas equilibran muy bien los rostros alargados y suavizan los rasgos marcados. Si tu rostro es redondo, elige un tamaño mediano y un aro delgado.

Argollas en Aremar

En Aremar tenemos argollas en oro 18k: delgadas, con diamantes, con zafiros y esmeraldas, en oro amarillo y oro blanco. Y una colección de dijes para argolla (corazón, estrella, colibrí, perla) para que las lleves distintas cada día.

Escríbenos por WhatsApp y armamos contigo tu primer juego.

Preguntas frecuentes

¿Qué tamaño de argolla es mejor para todos los días?

Las pequeñas o medianas y delgadas: son livianas y no molestan.

¿Los dijes sirven para cualquier argolla?

Están pensados para argollas delgadas. Consúltanos y te confirmamos cuáles combinan.

¿Se puede dormir con argollas?

Con las pequeñas, sí. Las medianas y grandes es mejor quitárselas para que no se deformen.